La duda sobre de qué murió La Paquera de Jerez tiene una respuesta clara, pero merece algo más que una frase rápida. Aquí repaso la causa del fallecimiento, explico la cadena médica que llevó al desenlace y sitúo ese final dentro de la trayectoria de una cantaora decisiva para el flamenco de Jerez. También te dejo el contexto justo para entender por qué su nombre sigue tan vivo en peñas, festivales y conversaciones sobre los grandes artistas flamencos.
Lo esencial sobre su fallecimiento y su legado
- La Paquera de Jerez murió en Jerez de la Frontera el 26 de abril de 2004, con 69 años.
- La causa estuvo vinculada a una diabetes que provocó una subida de glucosa y derivó en una trombosis.
- El desenlace final fue una parada cardiorrespiratoria.
- Su ingreso hospitalario no fue inmediato ni aislado: hubo una evolución médica previa.
- Más allá de la noticia, dejó una huella enorme en las bulerías y en el cante jerezano.
La causa de muerte de La Paquera de Jerez, sin rodeos
La respuesta corta es esta: murió por complicaciones de salud asociadas a la diabetes. Según recogió entonces EL PAÍS, una subida de glucosa le provocó una trombosis y ese proceso terminó en una parada cardiorrespiratoria. En términos sencillos, el problema de fondo no fue un episodio aislado, sino una cadena de complicaciones que acabó de forma irreversible.
Yo me quedo con un matiz importante, porque en estos casos suele perderse: una cosa es la causa de base y otra el desenlace final. La trombosis y la parada cardiorrespiratoria no explican todo por sí solas; forman parte de un proceso más amplio ligado a una enfermedad previa. Por eso conviene hablar con precisión y no reducir su muerte a una fórmula vaga o sensacionalista. Ese detalle médico ayuda a entender mejor sus últimos días.
La cadena médica detrás del desenlace
Cuando se habla de una muerte así, yo prefiero separar los elementos para que no se mezclen conceptos. La siguiente tabla resume la secuencia de forma clara:
| Elemento | Qué ocurrió | Por qué importa |
|---|---|---|
| Diabetes | Era una enfermedad de base que ya formaba parte de su estado de salud. | Explica la fragilidad metabólica que abrió la puerta a complicaciones mayores. |
| Subida de glucosa | Hubo un episodio de hiperglucemia que descompensó su organismo. | Es el detonante inmediato que empeoró el cuadro clínico. |
| Trombosis | Se produjo una complicación vascular asociada a esa descompensación. | Es el punto crítico que agravó su estado y obligó a atención hospitalaria. |
| Parada cardiorrespiratoria | Fue el desenlace final del proceso. | Es la causa inmediata del fallecimiento, pero no la raíz del problema. |
Este orden no es un tecnicismo innecesario. Ayuda a leer la noticia con más rigor y a entender por qué su final no se puede contar en una sola línea. También explica por qué, en la práctica, muchas personas recuerdan solo la última parte de la historia y olvidan el proceso previo. Y justo ahí está la diferencia entre una respuesta superficial y una respuesta útil.
Lo que se publicó en su momento dejó claro que pasó varias semanas ingresada y que el cuadro se complicó antes del fallecimiento. Ese dato importa porque convierte su muerte en un final médico progresivo, no en una sorpresa súbita sin antecedentes. Para quien busca la causa concreta, la respuesta sigue siendo la misma; para quien quiere entender el contexto, el proceso es lo verdaderamente revelador. Y ese contexto nos lleva directamente a sus últimos días.
Qué pasó en sus últimos días
La información disponible apunta a un ingreso hospitalario previo y a una evolución delicada durante los días anteriores a su muerte. No era una situación de incertidumbre difusa, sino un estado clínico serio que fue empeorando. En este tipo de casos, la familia, el entorno artístico y el propio público suelen vivir la noticia con una mezcla de tristeza y de conciencia de que el desenlace ya estaba muy cerca.
También hay un detalle humano que conviene no olvidar: murió en su ciudad natal, Jerez de la Frontera, el lugar en el que había empezado a cantar y donde su figura tenía un peso especial. Eso explica la intensidad emocional de la despedida. No era solo la pérdida de una artista reconocida; era la marcha de una voz muy ligada al barrio, al compás y a una forma concreta de entender el flamenco. Y cuando una figura así se apaga, lo que queda no es solo el recuerdo del final, sino todo lo que representó antes.

Por qué su figura sigue siendo tan importante en el flamenco jerezano
Si uno mira su trayectoria con calma, entiende enseguida por qué su nombre no se reduce a una necrológica. La Paquera fue una cantaora de enorme personalidad, muy asociada a las bulerías, con una potencia y una presencia escénica que marcaron época. En Jerez, y especialmente en el entorno de San Miguel, su nombre quedó unido a una forma de cantar que mezclaba raíz, empuje y una energía casi inconfundible.
Yo diría que su importancia se apoya en tres cosas muy concretas:
- Su dominio de los palos jerezanos, sobre todo las bulerías, donde dejó una identidad clarísima.
- Su proyección popular, porque no fue una figura encerrada en la solemnidad, sino muy cercana al público.
- Su condición de referencia femenina, en un ámbito donde la presencia de grandes voces de mujer ha sido decisiva para construir memoria flamenca.
Esa combinación es la que la convierte en algo más que una artista querida: la vuelve una referencia de estilo. Y cuando una cantaora consigue eso, su biografía deja de ser solo biografía y pasa a formar parte del mapa del cante. Por eso su nombre sigue apareciendo cuando se habla de las voces imprescindibles de Jerez. Esa huella artística se ve todavía mejor si pensamos en lo que deja detrás.
Lo que deja su nombre más allá de la noticia
En 2026, La Paquera sigue interesando por dos razones muy concretas. La primera es musical: su cante sigue siendo una puerta de entrada excelente para entender la bulería jerezana sin idealizarla ni volverla museo. La segunda es cultural: su figura ayuda a leer Jerez como un territorio donde el flamenco no es decoración, sino memoria viva, barrio, familia y oficio.
Si alguien quiere acercarse a ella con criterio, yo recomendaría empezar por escuchar sus bulerías y, después, mirar el contexto en el que creció. No hace falta convertirla en leyenda intocable para valorar lo que hizo. Basta con reconocer que fue una de esas voces que definen una manera de cantar y de estar en escena. Y eso, en flamenco, pesa mucho más que cualquier titular corto sobre su muerte.
En resumen, la respuesta a la pregunta sobre de qué murió La Paquera de Jerez apunta a una diabetes complicada por una subida de glucosa, una trombosis y una parada cardiorrespiratoria. Pero la historia completa no termina ahí: también habla de una artista enorme, de una ciudad que la reconoció como propia y de un legado que sigue sonando cada vez que las bulerías vuelven a poner a Jerez en el centro.